jueves, 22 de agosto de 2013

DESEQUILIBRADO EQUILIBRIO

Frente a la gran sala de conciertos de la Orquesta Filarmónica de Berlín se erige, desde la segunda mitad de los años 60 del siglo XX, un espectacular edificio proyectado por Mies van der Rohe, el gran arquitecto alemán que tuvo que esperar a que las consecuencias de la Guerra Fría forzaran el encargo de apabullar con su arquitectura al Berlín del Este. Este edificio no es otro más que la Neue Nationalgalerie de Berlín, templo de luz para el arte contemporáneo en rigurosa oposición a la Isla de los Museos situada al otro lado del muro.

Hablar de su arquitectura o de sus colecciones aquí sería un poco pretencioso. En el diseño de este edificio hay partes verdaderamente geniales, entra las que destaca el gran podio-terraza que se extiende como plataforma sustentadora de la gran estructura de acero y cristal miessiana, cuando realmente las colecciones se desarrollan bajo esta monumental logia expositiva en la que se exhiben las grandes piezas escultóricas. Estas piezas, difícilmente enclaustrables entre los muros de un museo son obra de Barnett Newman, Henry Moore, Calder o Chillida, entre otros, encontrándose expuestas durante las veinticuatro horas del día en este gran espacio libre de la Neue.

Fotografía: José Vallejo, octubre de  2011

De entre todas las expuestas, mi favorita es la "pequeña" obra de Richard Serra Block for Charly Chaplin. Es, sin duda, una obra que impresiona aún sin conocer detalles sobre su proceso de creación ni su historia. La primera impresión que otorga la obra despojada de conocimientos predeterminados es la de una pieza con una fuerte carga de ironía, pues se trata de un cubo perfecto de acero que ha sido implantado en la perfecta geometría de Mies van der Rohe, pero sin darle ninguna concesión a la misma, pues todos los ángulos y aristas están desplazados con respecto al gran edificio, obligando a reflexionar sobre cual posee el equilibrio. Después llegó la información: Chaplin había muerto en 1977, un año antes de que se hiciera y colocara esta pieza, era por tanto un homenaje a una de las personas que más claramente habían críticado el fascismo y el holocausto hitleriano y, podía ser, una referencia a la intolerancia que había llevado a la separación de Berlín que, en 1978, se veía como insalvable y como un radical enfrentamiento entre los dos "bloques". Está clara la intención definitiva, del autor, al comprender el espectador, su relación espacial entre el bloque de Mies y el de Serra y, su constante oposición rígida y aplomada en sus desequilibrios equilibrados.

viernes, 9 de agosto de 2013

UN EMIGRANTE EXCEPCIONAL: EL TECHO DE LA TORRE DE LAS DAMAS

En el Museo Pérgamo de Berlín existe una magnífica sección de arte islámico que, por supuesto, se hace eco de algunas piezas de origen hispanomusulmán. De entre ellas destaca sobre manera una importante techumbre ataujerada de madera, de primera época nazarí (finales del S. XIII o principios del XIV), que tiene forma cupular; de tal modo que, partiendo de una planta cuadrada, mediante unas secciones triangulares a modo de pechinas, se convierte en un octógono que muestra un arrocabe decorado con arquillos, con palmas e inscripciones cúficas. Sobre él, una ingeniosa solución, con ocho nuevos triángulos decorados dispuestos en los ángulos internos del octógono, consigue convertir la planta de ocho lados en dieciseis. Sobre ellos, un friso de mocárabes sirve de soporte a los dieciséis paños, cuajados de lazo de ocho que se elevan hasta el almizate, centrado por una gran rueda de lazo que nace de una estrella de dieciséis puntas. Sin duda una solución muy original dentro de la carpintería de lo blanco de época nazarí.

Fotografía: José Vallejo, octubre 2011

Pero ¿Cómo llegó este techo hasta el Museo Pérgamo de Berlín? La respuesta hay que buscarla en la situación en que se encontraba la Alhambra en el siglo XIX. El recinto de la Alhambra había sido fragmentado en multitud de propiedades a lo largo del tiempo, especialmente desde que su control militar había ido decayendo. Así, a finales del siglo XIX, en 1891 concretamente, la Torre de las Damas pertenecía a un subdito alemán llamado Arthur Gwinner Dreiss que, el 12 de marzo de 1891, otorgó una escritura en Madrid por la que donaba la torre al Estado español, al tiempo que se reservaba algunas partes de la finca que fueron expropiadas poco tiempo después. Es probable que, en ese interludio, el bien mueble que supone el techo, fuera desmontado y trasladado a Alemania, no sin antes documentar exhaustivamente a base de dibujos y calcos la composición del techo, dibujos que luego sirvieron para hacer una reproducción entre 1964 y 1966, que es la que actualmente se encuentra en la Torre de las Damas.
No acaban aquí las peripecias del techo, porque durante la época de la Guerra Fría, al quedar dividido Berlín, se fundaron una serie de museos en la parte occidental, como justo equilibrio cultural sobre la oriental, y se adquirió para el Museum fur Islamiche Kunst, esta magnífica techumbre. Con la reunificación de Alemania y por supuesto de Berlín, las colecciones divididas se han ido reorganizando y la obra nazarí de la Alhambra pasó al Pérgamo cerca de las murallas omeyas de Mshatta, donde es de prever que descansarán en este siglo XXI.

lunes, 5 de agosto de 2013

VICENTE, SABINA Y CRISTETA, SANTOS MÁRTIRES EN ÁVILA

En la Basílica de San Vicente de Ávila, en el arranque de uno de los brazos del transepto, se encuentra el cenotafio de los santos Vicente, Sabina y Cristeta. Es una curiosa edificación de finales del siglo XII obra maestra de la escultura funeraria románica que se encuentra sobrecubierta por un curiosísimo baldaquino del siglo XV, de estilo gótico.

El cenotafio, tiene forma una forma similar a la de una basílica sostenida por cuatro arcos polilobulados en los lados mayores y dos en los menores y cubierta a dos aguas, sobre las que sobresale un cuerpo más alto en el que se desarrolla de forma didáctica la narración de la persecución y martirio de San Vicente y sus hermanas, Sabina y Cristeta. La narración en forma de diez viñetas, bajo arcos escarzanos, nos cuenta cómo Vicente es juzgado por Daciano, llevado a prisión, visitado por sus hermanas, cómo son perseguidos los tres -tras haber huido-, el despojo de las vestiduras una vez apresados, el sufrimiento del martirio en el aspa que descoyunta sus miembros y la cruel muerte de los tres hermanos, aplastándoles las cabezas en una prensa. A continuación una serpiente surge de entre los cuerpos y se enreda al cuello del judío que los delató, mientras pide el perdón divino que le es concedido a cambio de dar sagrada sepultura a los tres cuerpos y erigir una primera iglesia en honor a los mártires.

Fotografía: José Vallejo, Julio 2011
Más allá de la historia de estos tres santos martires, es muy destacable la calidad plástica de la escultura del cenotafio. En la foto se ha propuesto el episodio del martirio en las aspas utilizadas para descoyuntar los miembros de los mártires, en donde se puede apreciar todo tipo de detalles, como los cepos para manos y pies y el gran dinamismo de los soldados de Daciano que visten a la usanza medieval con una larga cota de malla, sobre túnicas de tela, pero todas las escenas están repletas de expresivas imágenes como la de la elevación de las almas en el momento de su cruel muerte.

viernes, 2 de agosto de 2013

FLAMENCOS QUE NECESITAN VOLAR...

En el románico en general y muy especialmente en el monasterio de Silos destaca una iconografía que se repite con cierta frecuencia y que es una imagen medieval por excelencia, aunque nunca tratada con tanto acierto como en el claustro de burgalés. Me refiero a los flamencos. Aves vinculadas con el Ave Fénix, que por su gracilidad y esbeltez se sitúan como la personificación de la vida ascendente de las almas a través de las alas y, en el caso que nos ocupa, a través del picoteo incesante que ellos mismos o a sus compañeros les realizan en los artejos de las patas, símbolo de querer desprenderse de su soporte terrenal para volar hacia la divinidad.

Para más detalles consultar http://www.elgrutesco.blogspot.com.es 


Fotografía: José Vallejo, agosto 2010

Variaciones de este tema existen en los capiteles del centro de la crujía Este, pero aunque en ellos se conserva la línea general de los flamencos espirituales, aquí las cabezas se tornan en un híbrido similar a un dragón que no picotea las patas sino que enreda su largo cuello en ellas, es como si la utilizara para aferrarse a la tierra y por tanto abandonara la idea del vuelo espiritual. Otra variación es la de los flamencos afrontados que utilizan sus picos para atusar las alas de su compañero, despojándolas de parásitos y suciedad para poder emprender el vuelo. Y una última es la que sustituye las cabezas de las aves por las de machos cabríos con su correspondiente carga simbólica de lo maligno.

martes, 23 de julio de 2013

MSHATTA: LOS RESTOS DE UN PALACIO OMEYA EN BERLÍN



Mshatta fue descubierta a los ojos occidentales a comienzos del siglo XX y sería el historiador austriaco Josef Strzygowski quien informara de su existencia a Wilhelm von Bode, creador del departamento de arte islámico de los Museos Reales de Berlín. Bode, importante coleccionista de alfombras islámicas, inmediatamente comenzó los contactos para adquirir la fachada jordana y pidió el apoyo del Emperador Guillermo II, lo que devino en la entrega como regalo personal del sultán otomano Abdul Hamid II en 1903. Hay que tener en cuenta que en esas fechas la difícil política exterior otomana, tenía en la amistad del Kaiser Guillermo II uno de sus principales valedores. Aportando Alemania una continua asesoría militar y financiera, así como inversiones en transportes. Además, los restos de Mshatta se consideraban de época persa y además estaban cuajados de molestos relieves paganos que con toda probabilidad no agradaban al sultán Abdul Hamid II que durante su reinado siempre fomentó el culto islámico y el cumplimiento de sus preceptos frente a judío, cristianos y ortodoxos. De este modo en 1903 la mayor parte de la fachada del palacio jordano se encontraba depositada en la capital alemana y allí ha subsistido en el Museo Kaiser-Fiedrich, en un principio, y en el Pérgamo desde 1932, resistiendo los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, en los que pereció una de las torres.

Fotografía: José Vallejo en octubre de 2011

La fotografía muestra el encuentro entre dos tramos bien diferenciados de la muralla: la parte que guardaba la parte civil -izquierda- que se encuentra decorada con elementos naturalistas como árboles cuajados de pájaros y cuadrúpedos que beben o se alimentan de frutos, así como algunos animales mitológicos (véase http://www.elgrutesco.blogspot.com) y, la parte que cerraba la mezquita -derecha-, en donde la decoración animada desaparece por respeto religioso, convirtiéndose en una habitual decoración floral. Una de las características más importantes de esta gran pieza.