Hablar de su arquitectura o de sus colecciones aquí sería un poco pretencioso. En el diseño de este edificio hay partes verdaderamente geniales, entra las que destaca el gran podio-terraza que se extiende como plataforma sustentadora de la gran estructura de acero y cristal miessiana, cuando realmente las colecciones se desarrollan bajo esta monumental logia expositiva en la que se exhiben las grandes piezas escultóricas. Estas piezas, difícilmente enclaustrables entre los muros de un museo son obra de Barnett Newman, Henry Moore, Calder o Chillida, entre otros, encontrándose expuestas durante las veinticuatro horas del día en este gran espacio libre de la Neue.
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| Fotografía: José Vallejo, octubre de 2011 |
De entre todas las expuestas, mi favorita es la "pequeña" obra de Richard Serra Block for Charly Chaplin. Es, sin duda, una obra que impresiona aún sin conocer detalles sobre su proceso de creación ni su historia. La primera impresión que otorga la obra despojada de conocimientos predeterminados es la de una pieza con una fuerte carga de ironía, pues se trata de un cubo perfecto de acero que ha sido implantado en la perfecta geometría de Mies van der Rohe, pero sin darle ninguna concesión a la misma, pues todos los ángulos y aristas están desplazados con respecto al gran edificio, obligando a reflexionar sobre cual posee el equilibrio. Después llegó la información: Chaplin había muerto en 1977, un año antes de que se hiciera y colocara esta pieza, era por tanto un homenaje a una de las personas que más claramente habían críticado el fascismo y el holocausto hitleriano y, podía ser, una referencia a la intolerancia que había llevado a la separación de Berlín que, en 1978, se veía como insalvable y como un radical enfrentamiento entre los dos "bloques". Está clara la intención definitiva, del autor, al comprender el espectador, su relación espacial entre el bloque de Mies y el de Serra y, su constante oposición rígida y aplomada en sus desequilibrios equilibrados.




